Los profesores tenemos una gran responsabilidad en el desarrollo de nuestros alumnos. El contenido de la materia y la metodología educativa son los factores sobre los que se suele hacer más hincapié. Al fin y al cabo, son los que aparecen representados en la programación didáctica de cada aula. Pero, hay factores de comportamiento del docente que son igualmente importantes para favorecer, o no entorpecer, el crecimiento cognitivo de los estudiantes. Por ello, es fundamental que el profesor cuide sus formas de actuar en el aula.

Las expectativas que tenemos sobre una persona influyen en cierta medida en su vida, y esto sucede en todas nuestras etapas vitales. Pero es durante la infancia y la adolescencia cuando  somos especialmente sensibles a esto, ya que aún estamos formando nuestra personalidad. Esta influencia que ejercemos, generalmente sin darnos cuenta, es lo que en psicología se conoce como profecía autocumplida o el efecto Pigmalión.

Efecto Pigmalion

Este fenómeno psicológico nos obliga a actuar con especial cuidado dentro del aula para no perjudicar al alumno mediante falsas expectativas. Es importante no menospreciar ningún error o ninguna pregunta y fomentar que presenten todas sus dudas para que no piensen que son básicas o demasiado sencillas. Creo que a muchos nos ha pasado que hemos dejado de preguntar debido a las respuestas de algún profesor a nuestras dudas y, eso, no es productivo.

Si queréis saber más sobre este curioso efecto, os dejo un video de Alberto Soler, un psicólogo que publica breves videos sobre psicología en su canal de YouTube: «Pildoras de Psicología».

https://www.youtube.com/watch?v=_qC8Dtq-BcA

Otro efecto psicológico, que tiene relación con este, es el de los sesgos cognitivos. Estos sesgos son los que en muchas ocasiones nos pueden llevar a favorecer más a unos alumnos que a otros. Aunque parecen ser un rasgo meramente evolutivo del ser humano -y por lo tanto natural e innato a nuestro ser- conviene conocerlo para tenerlo en cuenta y tratar de evitarlo. Aquí tenéis un video de Patri Tezanos, de Antroporama, que nos habla un poco sobre este fenómeno y su relación con el efecto Pigmalión. Estoy seguro de que os resultará muy interesante. 😉

https://www.youtube.com/watch?v=_A-OEapbK-c

 

2 comentarios

  1. ¡Qué post tan interesante Erik!

    Como siempre un gustazo leerte. Como hablábamos hace un rato, sigo con la duda de cómo encontrar el equilibrio entre los beneficios del efecto pigmalión y los peligros de la autoexigencia. He encontrado el post de mi compañera Irene Sánchez (psicóloga y terapeuta humanista) en el que habla de la autoexigencia:

    https://www.instagram.com/p/CJ8jCL1g0Ko/?utm_source=ig_web_button_share_sheet

    ¡Un saludo! 🙂

    1. ¡Gracias Marco! 🙂
      Pues sí, como hemos dicho yo creo que con no tener expectativas negativas y, a su vez, no poner expectativas muy altas es suficiente. Vamos, poner un nivel de exigencia normalizado y realista para todos.
      De todas formas, yo la dificultad la veo más en los sesgos cognitivos y el crear expectativas de forma subconsciente, sin intencionalidad. Creo que es importante ser consciente de esto para tratar de motivar a todo el aula por igual y no perjudicar a nadie.

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